miércoles, 18 de octubre de 2017

“La gaviota y el faisán” Fábula.

Queridos amigos todos, esta fábula  "La gaviota y el faisán" ya fue publicada en Una estrella una inspiración el  21/2/ 2013, pero me hace ilusión volverla a publicar. Gracias, y mis abrazos para todos, todas.
 
***
 
Una gaviota observaba, la belleza del faisán, lo bien que vivía, en una  granja bonita y agradable. También tenía una  arboleda fresca y agua dulce, un buen refugio, pero, sobre todo, comida abundante servida por un granjero simpático.
 
Qué suerte tienes faisán,  no te falta de nada, lo tienes todo, hasta la belleza posees, le dijo la gaviota. 
Sin embargo, (siguió hablando la gaviota)  yo tengo que pescar todos los días, luchando contra los fuertes oleajes de la mar, para poder sobre vivir, y para colmo  hasta me suelen llamar la rata de los mares.

Mala suerte la tuya, gaviota. Me has caído bien, y quiero hacer un trato contigo.
Yo tomaré tu puesto,  y tú te quedaras por una noche y  un día en  el mío,le propuso el faisán.
Oh, gracias faisán. Nunca olvidaré tu buena acción conmigo, aceptó la gaviota emocionada.

La gaviota se instaló inmediatamente en la granja, y el faisán con la misma rapidez, se alejó de ella.

A la mañana siguiente, unos cazadores tirotearon a los faisanes. Entre ellos cayó la gaviota.

Cuando acabó la temporada de caza…el faisán volvió a la granja.

Moraleja: Obsesionarse  con querer tener  lo que otros poseen,  es síntomas de envidia. La cual, es un impedimento para avanzar en la vida.
Ponte tus propias metas, lucha para alcanzarlas, y disfrutarás el doble, tus logros conseguidos.

Y no olvidemos que: Nadie cambiará su miel por tu hiel.


Lola Barea

martes, 26 de septiembre de 2017

“Olor a café”

RELATO
Apenas había luz del día, cuando llegó a mi nariz un olor a café. Me resultó extraño.
Esta zona está apartada. Solo hay dos casas, la mía y la  otra que  está vacía hace años.
Me eché un chal por los hombros y salí al jardín. Solo se oía los pájaros y mis pasos.

Me acerqué al muro que separa  mi casa de la otra. A  la pared puse un barreño.  Lo subí con cuidado y miré. Ya no tenía dudas. El olor a café salía de la casa vacía.

El cartel “SE VENDE” seguía colgado en  la reja principal, casi cubierto por unas ramas del jazmín. Las ventanas, siguen cerradas a cal y canto.  El jardín cada vez más descuidado, todo está asilvestrado.  Las paredes con verdines y desconchadas. Miré hacía el tejado, comprobé que no salía humo de la chimenea.

Pensé en llamar a la policía, pero, todo estaba tranquilo. Decidí esperar un día más, para asegurarme, que allí  no había  nadie.

Esa noche, apenas dormí. Me levanté sobre las cinco de la mañana, me asomé por la ventana, todo estaba oscuro y en silencio.
La casa vacía seguía igual, con la puerta y ventanas cerradas.

Me preparé una manzanilla, cogí un libro y me senté cerca de la ventana del salón.  La abrí un poco para poder respirar el agradable frescor de la mañana, y escuchar  la música de los pájaros, su rutina de siempre, que me gusta oír. Eso me hace recordar el significado de la vida.

Después, de un sorbo de mi infusión, abrí el libro por donde lo dejé el día anterior, exactamente por la página cuarenta y dos.

Empecé a leer: “No dejes escapar mi cariño,  no permitas que el silencio se apodere de nosotros…aclárame mis dudas y dime, que no me encuentro en un mundo desconocido, no calles y dime, que no estoy viviendo sin la vida, si es así, no me dejes aquí, frente a una silla vacía y una taza de café, ya sin aroma y frío”
 
Código de registro: 1706082553715

Lola Barea

jueves, 7 de septiembre de 2017

“Al viento le preguntó”

 
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Queriendo día tras día y te quiere
montañas de su vida ilusionada
furia de mares dócil y calmada
versadores de flores lo prefiere.

Con sus puertas abiertas se requiere
al ser por el amor apadrinada
va dejando caer la enamorada
entre seda y algodón del que nunca hiere.

Al viento preguntó por su caricia
aquella que quedaba en suave brisa
un tatuaje del árbol y en primicia.

Lejos queda lo que no se divisa
breve olor de clavel, dulce delicia
y vuela por el aire tu sonrisa.
                      ***

Código de registro: 1604097190645
Lola Barea Barrera.

viernes, 14 de julio de 2017

"Cuando lleguen las chicharras"

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Retumben esas cuerdas de  guitarras,
que vibren el fandango y bulerías
alegría es fortuna en loterías
y que llegue el verano  de chicharras.
 
Que sepan escucharte cuando  narras,
disfrutar todo aquello que querías,
no seguir las inútiles porfías
ni querer conservar el tiempo en jarras.
 
Dejar pasar el mal viento y ventisca,
breve su caminar hasta llegar,
se adentran y se pierden en la mar.
 
La vida sin amor se vuelve bizca
como todo y la nada es el amar,
y en barco de papel es naufragar.
 
 

 
Código de registro: 1702050549421
 
Autor: Lola Barea.
Gracias a todos.

miércoles, 12 de julio de 2017

“Primera visita con mi forense”

Me ha gustado la propuesta de la escritora Mercedes Pajarón, ella, da el título, el resto es cosa nuestra. Yo dejo mi relato, espero que os guste. El blog de Mercedes es http://loscuentoscuentosson.blogspot.com.es/
 
 
"Primera visita con mi forense" Relato.
 
Eso de morirse no es nada fácil. Ayer me sentía tan cansada que decidí morirme.  Pero, antes de morirme, yo tenía que hacer varias cosas. No se puede dejar este mundo a la ligera, no hay cosa peor que dejar cosas mal hechas, sobre todo para los que se quedan aquí, los vivos. Lo primero que hice fue buscar por internet un buen forense. La primera visita con mi forense fue muy agradable. Me preguntó que podía hacer por mí. Le pedí  que se encargase él de mi cadáver, y cuanto me cobraría por su trabajo. Casi me muero al oír el precio que me dijo. Ya le avisaré cuando llegue el momento, le dije al señor forense.
Tomé el autobús que me llevaba al centro de mi ciudad, me urgía hablar con el notario. También fue muy amable conmigo. Entré en su oficina y le expuse mi caso. Mi piso, lo tengo pagado, no debo nada, todo está al corriente, le dije al señor notario. No me dio un infarto de milagro, cuando me dijo la cantidad de dinero, que tenían que pagar mis herederos, para poder recoger la herencia, que yo, de muy buena fe les dejaba. O sea que, en vez de darles una alegría al dejarles la herencia, lo que les daba un disgusto de muerte. Total, una herencia una ruina. Me despedí del notario, le dije que ya pensaría lo que hacer con la dichosa herencia.
Perdí el autobús de vuelta a mi casa, tuve que caminar cuatro kilómetros. Llegué muerta de cansancio, me tomé un café y un bocadillo, para recuperar fuerzas.
Puse la tele y me quedé dormida en el sofá. A media noche me despertó un ruido, no podía creer,  forzaron la cerradura de mi puerta, me asusté mucho. Un ladrón vestido de negro entrón en mi casa. Se vino hacia mí y me dijo, si no me das el dinero te mato. Con el cuchillo que había preparado mi bocadillo, yo le maté. Llamé a la policía, vino la policía y el forense, por cierto, el mismo forense que yo iba a contratar. La primera pregunta que me hicieron fue: ¿Por qué lo has matado? Yo le contesté: porque mi muerte la decido yo.
Autor: Lola Barea.
 
Feliz verano para todos.